¡Qué buena idea! Inspirándonos en la escuela Noarootsi
- Rita San Romualdo
- 17 feb
- 1 Min. de lectura
Durante nuestra visita a la escuela Noarootsi en Estonia, descubrimos varias costumbres y prácticas que nos sorprendieron y encantaron. Una de las más curiosas fue la de quitarse los zapatos al entrar en los edificios. Los alumnos y profesores caminan por los pasillos en calcetines o con calzado cómodo que dejan allí, lo que hace que el ambiente sea mucho más acogedor, casi como estar en casa. Además, los suelos y alfombras están diseñados para que esta práctica sea cómoda y agradable.

Otro aspecto que nos llamó la atención fue cómo aprovechan los espacios comunes para combatir el frío y la nieve que suelen acompañar sus inviernos. En los descansos y la hora de la comida, los estudiantes pueden relajarse en sofás y puffs, jugar en el pabellón o salir a las zonas deportivas y al jardín, que son espacios abiertos sin vallas, fomentando un entorno más libre y natural.

También nos pareció muy práctico el edificio destinado a residencia estudiantil, especialmente pensado para los alumnos de cursos superiores que necesitan alojarse en la escuela.
En cuanto a las aulas, nos encantó la variedad de mesas, diseñadas para facilitar el trabajo en equipo y la colaboración. Y un detalle que nos pareció especialmente inclusivo: los baños están señalizados con pictogramas de triángulos, una forma sencilla pero eficaz de favorecer la accesibilidad.
Sin duda, nos llevamos muchas ideas inspiradoras de esta experiencia, pequeñas innovaciones que marcan una gran diferencia en el día a día escolar.
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